San Agustín 1565: la Florida española

El 8 de septiembre de 1565, Pedro Menéndez de Avilés y 800 colonos españoles bajaron a tierra en la costa atlántica de la Florida, junto a un poblado de los indios timucuas llamado Seloy. Habían avistado tierra el 28 de agosto, día de San Agustín, y así llamaron al nuevo asentamiento. Nada más desembarcar celebraron una misa de acción de gracias, y después Menéndez invitó a comer a los seloy. El Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos lo llama el primer acto comunitario de religión y de acción de gracias del primer asentamiento europeo permanente de Norteamérica.

Fue 56 años antes de la famosa cosecha de los peregrinos en Plymouth, la que los estadounidenses recuerdan cada noviembre. Esta es la historia de San Agustín y de la Florida española: casi tres siglos de presencia que dejaron un castillo, una ciudad y un nombre.

La Florida de Ponce de León

Todo empieza medio siglo antes. Según la Biblioteca del Congreso, la Florida es el lugar de la primera visita de exploradores europeos a la parte continental de los Estados Unidos, en 1513. El estado debe su nombre a Juan Ponce de León, que llamó a aquella tierra "la Florida" en honor de la celebración española de la Pascua Florida, la "fiesta de las flores".

Cuando llegaron los europeos vivían en la Florida, según las estimaciones que recoge la Biblioteca del Congreso, al menos 200.000 nativos. La mayoría murió por las enfermedades y la guerra. Es una parte de la historia que conviene no olvidar.

1565: la carrera contra los franceses

San Agustín nació de una carrera. El rey Felipe II supo que el francés René de Laudonnière había levantado Fort Caroline en la Florida, en tierras que pertenecían a la Corona española. La colonia estaba justo junto a la ruta de las flotas que llevaban los tesoros de América a España, y para el rey, católico devoto, había otro agravante: los colonos eran hugonotes, protestantes franceses. En mayo de 1565 Jean Ribault zarpó de Francia con más de 600 soldados y colonos para reforzar Fort Caroline.

Menéndez zarpó ese mismo mes con unas 800 personas y llegó al río San Juan en agosto, poco después de Ribault. Tras una breve persecución en el mar, los españoles bajaron hacia el sur, a un lugar que ya habían explorado: el poblado de Seloy. Allí nació San Agustín.

Cocido para todos

¿Qué se comió en aquella primera comida? Por lo que se sabe de la carga de los cinco barcos, explica el Servicio de Parques Nacionales, lo más probable es que fuera cocido: un guiso de cerdo salado y garbanzos, con ajo, acompañado de galleta de barco y vino tinto. Si los seloy aportaron algo de sus despensas, el menú pudo incluir pavo, venado, tortuga, lisa, maíz, frijoles y calabaza.

El oficiante de la misa fue el primer párroco de San Agustín, el padre Francisco López de Mendoza Grajales. Era la fiesta de la Natividad de la Virgen. El lugar, a unas 300 yardas al norte del Castillo de San Marcos, es la Misión Nombre de Dios, y una cruz de 250 pies marca el sitio original del desembarco.

Matanzas

Lo que siguió fue duro. Ribault salió a atacar San Agustín, pero un huracán arrastró sus barcos hacia el sur y los hizo naufragar en la costa. Menéndez, mientras tanto, tomó Fort Caroline. Después se encontró con los náufragos franceses en una ensenada al sur de San Agustín. Según el Servicio de Parques Nacionales, en dos encuentros, en septiembre y el 12 de octubre de 1565, fueron ejecutados la mayoría de ellos, incluido el propio Ribault. Desde entonces aquella ensenada se llama Matanzas. El episodio, explica el Servicio de Parques Nacionales, abrió 235 años de control español de la Florida.

Una ciudad que nunca fue rica

San Agustín no se fundó para hacerse rica. Era un puesto avanzado que defendía, por su posición, el Caribe español y la Nueva España, y nunca fue autosuficiente. El virrey de la Nueva España debía enviar cada año un situado, un subsidio para pagar la guarnición y la ciudad. Muchos años no llegaba. En 1668 se debían a la Florida más de 400.000 pesos, ocho años de pagos, y la gente de San Agustín estaba al borde del hambre.

Ese mismo año un barco pirata, disfrazado del barco del situado, entró de noche en el puerto. Los piratas saquearon la ciudad y murieron 60 vecinos. Fue el golpe que hizo reaccionar a la Corona. La reina regente Mariana ordenó al virrey pagar a tiempo, añadió fondos para una fortaleza permanente y mandó mantener en la Florida una guarnición de 300 hombres. Y había otra amenaza: los ingleses acababan de fundar Charles Towne, la futura Charleston, a solo dos días de navegación al norte.

El Castillo de San Marcos

Hacia las cuatro de la tarde del domingo 2 de octubre de 1672, el gobernador Manuel de Cendoya clavó una pala en la tierra y abrió la primera zanja del Castillo de San Marcos. Había servido a la Corona casi 23 años, de soldado raso hasta el grado de mayor, en Italia, Flandes, Guipúzcoa y Extremadura. Trajo de La Habana al ingeniero Ignacio Daza y a canteros, albañiles y caleros. Cinco semanas después se colocaron las primeras piedras.

La piedra de conchas

La piedra era especial. La coquina, palabra española que significa "conchita", es una caliza porosa formada durante miles de años por las conchas de unas almejas diminutas, la donax variabilis, soldadas entre sí por el carbonato de calcio. Se sacaba en la isla de Anastasia, en terrenos del actual Anastasia State Park. Las conchas de ostra se quemaban para hacer cal, que mezclada con arena y agua daba la argamasa.

Nadie había construido nunca una fortaleza de coquina, así que nadie sabía cuánto aguantaría. Por si acaso, los muros se hicieron con un grosor medio de 12 pies, 3,7 metros, y de hasta 19 pies, 5,8 metros, del lado del mar. La primera fase terminó en 1695. Según el Servicio de Parques Nacionales, el Castillo es la única construcción militar del siglo XVII que se conserva en el país y la fortaleza de mampostería más antigua de los Estados Unidos. Es también una de las dos únicas fortificaciones del mundo hechas de coquina. La otra es Fort Matanzas, 14 millas al sur.

1702 y 1740: los asedios

La prueba llegó pronto. En 1702, durante la Guerra de Sucesión española, el gobernador de Carolina, James Moore, atacó San Agustín. El gobernador español, Joseph de Zúñiga y Zérda, metió en el Castillo la cosecha, el ganado y a la población: el 10 de noviembre había refugiadas dentro casi 1.500 personas. Los ingleses tomaron la ciudad e instalaron sus cañones entre las casas. Pero la coquina no se rompía: se comprimía y absorbía el golpe, y las balas rebotaban o se quedaban clavadas unos centímetros. El 26 de diciembre llegaron de La Habana cuatro buques de guerra españoles y Moore tuvo que retirarse.

En 1740 el general James Oglethorpe bombardeó el Castillo durante 27 días. Los muros aguantaron. Para proteger la entrada sur de la ciudad, los españoles levantaron entonces Fort Matanzas, también de coquina, terminado en 1742. Cuando Oglethorpe volvió en septiembre de ese año, el fuerte disparó sus cañones y los ingleses se retiraron sin hacer un solo disparo. Ni el Castillo ni Fort Matanzas fueron tomados nunca.

Fort Mose: la libertad en la Florida española

Una de las historias más extraordinarias de la Florida española está a dos millas al norte del Castillo. Desde finales del siglo XVII, cuenta el Servicio de Parques Nacionales, personas esclavizadas en las colonias británicas sabían que podían huir y encontrar libertad y asilo en la Florida española si abrazaban el catolicismo y se comprometían a servir a la Corona.

En 1738 el gobernador Manuel de Montiano les concedió tierras para construir su propio poblado y su fuerte: Gracia Real de Santa Teresa de Mose. Vivían allí treinta y ocho hombres con sus familias, unas cien personas, y su milicia defendía el acceso norte a San Agustín. El Servicio de Parques Nacionales la describe como la primera comunidad negra libre y legalmente reconocida de Norteamérica. En 1740 Oglethorpe tomó el fuerte, pero semanas después Francisco Menéndez, jefe de la comunidad, lo recuperó con un ataque por sorpresa. En 1994 Fort Mose fue declarado National Historic Landmark.

Cambio de banderas

En 1763, al terminar la Guerra de los Siete Años, España cambió la Florida por La Habana y Manila, que los británicos habían ocupado. El 21 de julio de 1763 los funcionarios españoles entregaron el territorio en San Agustín. Para los floridanos españoles fue una derrota amarga: habían defendido la Florida con éxito y aun así tuvieron que abandonar el único hogar que conocían, el que habían levantado sus bisabuelos. La mayoría se marchó a Cuba, y con ellos los vecinos de Fort Mose.

Los británicos rebautizaron el Castillo como Fort Saint Mark. Pero la etapa británica duró solo veinte años. En 1779 España aprovechó la Guerra de Independencia de los Estados Unidos para invadir, en 1781 Gran Bretaña había perdido la Florida Occidental, y por un tratado separado de 1783 la Florida volvió a manos españolas.

1821: la Florida estadounidense

El segundo periodo español fue breve. Según el Departamento de Estado, por el Tratado Adams-Onís de 1819, ratificado en 1821, España cedió la Florida Oriental a los Estados Unidos y renunció a la Occidental. A cambio, los Estados Unidos reconocieron la soberanía española sobre Texas. En 1825 el ejército estadounidense llamó al Castillo Fort Marion. El 3 de marzo de 1845 la Florida se convirtió en el estado número 27 de la Unión.

El nombre español volvió. En 1942, en honor de su historia española, el Servicio de Parques Nacionales y el Congreso de los Estados Unidos le devolvieron su nombre original: Castillo de San Marcos.

La Florida española en cifras

  • 1513: Juan Ponce de León bautiza la Florida.
  • 8 de septiembre de 1565: Pedro Menéndez de Avilés funda San Agustín con 800 colonos.
  • 2 de octubre de 1672: comienza la construcción del Castillo de San Marcos; la primera fase termina en 1695.
  • 1738: nace Gracia Real de Santa Teresa de Mose.
  • 1763 a 1783: paréntesis británico.
  • 1819 y 1821: el Tratado Adams-Onís pasa la Florida a los Estados Unidos.
  • 1942: el Castillo recupera su nombre español.

Lo que queda

En la Florida viven, según la American Community Survey 2024, 23.372.215 personas. De ellas, 6.706.088 son hispanas o latinas, y 5.191.207 personas de cinco años o más hablan español en casa. 90.131 floridanos declaran un origen español en sentido estricto. No todos descienden de los colonos de Menéndez, desde luego; la mayoría llegó mucho después y de muchos países. Pero todos viven en un estado que lleva un nombre español y que tiene en San Agustín su partida de nacimiento.

Si llegas desde España, la Florida no te recibe como a un extraño. Te recibe en una ciudad que fundaron españoles, defendida por un castillo con nombre español, en un estado bautizado con el nombre de una fiesta que conoces. La historia continúa en Texas, con las misiones de San Antonio y El Camino Real de los Tejas y con los isleños canarios. El panorama completo está en El Texas y la Florida españoles.

Sebastian Sauerborn
Sebastian Sauerborn
Fundador de Mount Bonnell Advisors, Austin, Texas
10 min de lectura · Actualizado: octubre de 2026