Las misiones de San Antonio y El Camino Real de los Tejas

Texas tiene nombre caddo y acento español. Los españoles llamaban "tejas" a un importante grupo de indios caddo, una palabra que en su lengua significaba "amigo" o "aliado". De ahí salieron la provincia española de Tejas, el estado mexicano de Coahuila y Tejas y el camino que los atravesaba: El Camino Real de los Tejas. Y a mitad de ese camino, junto a un río y unos manantiales, nació en 1718 la ciudad que se convertiría en el corazón de la Texas española: San Antonio.

Esta es la historia de un camino de 2.580 millas y de las cinco misiones que en 2015 dieron a Texas su primer Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Los primeros españoles en Texas

La historia de Texas con España empieza en el mar. Según el Handbook of Texas, en 1519 el gobernador de Jamaica equipó a Alonso Álvarez de Pineda con cuatro barcos y 270 hombres. Pineda navegó desde los cayos de la Florida hasta Veracruz, trazó el primer mapa de la región y fue, con su tripulación, el primer europeo en ver toda la costa de Texas.

Nueve años después llegaron los primeros que pisaron tierra. A principios de noviembre de 1528 dos barcazas improvisadas de la expedición de Pánfilo de Narváez tocaron el extremo occidental de la isla de Galveston. Sus ocupantes, dice el Handbook of Texas, fueron las primeras personas no amerindias documentadas en suelo texano. Solo cuatro sobrevivieron: Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Andrés Dorantes de Carranza, Estebanico, un esclavo nacido en África, y Alonso Castillo Maldonado. Vivieron siete años entre pueblos nativos y llegaron a Ciudad de México en el verano de 1536.

La primera misión dentro de las fronteras actuales de Texas fue Corpus Christi de la Isleta, en el lugar de la actual Ysleta, junto a El Paso del Norte. Se fundó para acoger a los indios que, con los españoles, huyeron de Nuevo México tras la rebelión de los indios pueblo de 1680: casi 2.000 refugiados en total. Entre 1682 y 1793, los franciscanos fundaron en Texas casi cuarenta misiones.

El Camino Real de los Tejas

Lo que empujó a España hacia el este de Texas fue Francia. En 1685 el explorador francés René Robert Cavelier, señor de La Salle, levantó un fuerte en la costa de Texas. Para las autoridades españolas era una amenaza directa a sus minas de plata y a sus rutas marítimas. El asentamiento de La Salle fracasó, pero el miedo a Francia, explica el Servicio de Parques Nacionales, fue el gran motor de la Texas española, y casi todo ocurrió a lo largo de El Camino Real de los Tejas.

En 1690 un grupo de soldados y frailes cruzó el Río Grande hacia el río Neches y fundó dos misiones entre los caddos. Tras un brote de viruela en 1693, los caddos les dijeron a los españoles que se fueran o morirían, y los españoles se retiraron. Es uno de los grandes temas del camino: en el este de Texas, muchas veces eran los indios quienes ponían las condiciones.

En 1716 España volvió con cuatro iglesias y un presidio. Pocos años después se construyó un fuerte en Los Adaes, a solo doce millas del puesto francés de Natchitoches, en la actual Luisiana. En 1729 Los Adaes fue designada capital de Texas. Su vida fue durísima: aislada al final del camino, dependía del comercio, en buena parte ilegal, con los mismos franceses a los que debía vigilar.

Un camino que es muchos caminos

El Camino Real no era una sola carretera. Según el Handbook of Texas, era una red de senderos que cambiaba con las estaciones, los ríos y la presencia de los pueblos indios; muchos tramos existían antes de que llegaran los españoles. Un estudio encargado por el tricentenario del camino, en 1991, identificó al menos cinco rutas principales distintas, que partían todas del presidio del Río Grande, San Juan Bautista, en Guerrero, Coahuila.

Por el camino viajaban colonos, misioneros, soldados, sirvientes y aliados indígenas. En el siglo XVIII, los rancheros españoles conducían por él su ganado hasta la feria anual de Saltillo. En 1820 lo recorrió Moses Austin para pedir al gobierno español una concesión de colonización. Españoles, mexicanos, franceses, estadounidenses, negros e indios americanos, resume el Servicio de Parques Nacionales, crearon a lo largo de él una mezcla de tradiciones, leyes y culturas que se refleja en la gente, los paisajes, los topónimos, las lenguas, la música y el arte de Texas y Luisiana.

En 2004 el Congreso de los Estados Unidos lo incorporó al Sistema Nacional de Senderos: El Camino Real de los Tejas National Historic Trail tiene 2.580 millas y atraviesa Texas hasta el noroeste de Luisiana. En 1929 el legislativo de Texas ya había declarado sendero histórico la versión trazada en 1915 por el agrimensor V. N. Zivley, de 540 millas, y buena parte de esa ruta corresponde a la State Highway 21.

San Antonio, 1718

Entre el Río Grande y las misiones del este hacía falta una parada intermedia. El gobernador de la provincia puso los ojos en el río San Antonio. El 1 de mayo de 1718 se fundó la misión de San Antonio de Valero, y cuatro días después el presidio de San Antonio de Béxar y la villa de Béxar. La misión la impulsó fray Antonio de San Buenaventura y Olivares, del Colegio de Santa Cruz de Querétaro, con el apoyo del marqués de Valero, virrey de la Nueva España.

San Antonio de Valero es la misión que el mundo conoce por otro nombre: el Álamo. Su iglesia se empezó en la década de 1750, con planta de cruz, dos torres y una fachada ricamente labrada; como la población de la misión fue disminuyendo, la parte alta nunca se terminó. Entre 1810 y 1865 cambió de manos al menos dieciséis veces.

San José, la reina de las misiones

En 1719 la guerra entre Francia y España obligó a retirar a los misioneros del este de Texas. Fray Antonio Margil de Jesús, presidente de los franciscanos del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, pidió fundar una nueva misión en San Antonio. El marqués de San Miguel de Aguayo, gobernador de Coahuila y Texas, la autorizó por decreto el 22 de enero de 1720. Nació así San José y San Miguel de Aguayo.

La iglesia actual se empezó en 1768. Hacia 1777, el cronista Juan Agustín Morfi la describió como la primera misión "en belleza, planta y fortaleza". El Handbook of Texas la llama la "reina de las misiones". Sus indios aprendían oficios, música y canto; Morfi escribió que muchos tocaban bien el arpa, el violín y la guitarra. En 1768 la misión tenía 1.500 yuntas de bueyes y 5.000 ovejas y cabras, y cosechaba maíz, frijoles, lentejas, papas, caña de azúcar, algodón, melones y fruta. Su famosa ventana de la sacristía, conocida como Rose Window, la diseñó Pedro Huizar.

Cinco misiones a orillas de un río

A partir de 1718 se formaron cinco comunidades misioneras a lo largo del río San Antonio, en la frontera norte de la Nueva España. En 1731 los españoles trasladaron a la zona de San Antonio tres de las misiones del este de Texas. Las cinco misiones de San Antonio son Valero, San José, Concepción, San Juan Capistrano y Espada; las cuatro últimas forman el parque nacional histórico. Con el tiempo, San Antonio pasó de parada intermedia a corazón de la provincia, y en 1773 se convirtió en su capital. Los vecinos de Los Adaes, unas 500 personas, recibieron la orden de trasladarse; muchos volvieron al este y fundaron Nacogdoches.

Las misiones transformaron la vida de los pueblos que los españoles llamaban coahuiltecos. Introdujeron una religión nueva, la agricultura y la vida sedentaria; los nativos perdieron parte de sus lenguas y creencias, y las culturas nativa y española se fundieron en lo que el Servicio de Parques Nacionales llama la cultura del sur de Texas, visible en los frescos, la comida, la ropa y las costumbres.

El agua y el ganado

Para regar los campos de cada misión, los indios excavaron una red de acequias desde el río. La acequia de San Juan, cuya construcción empezó en 1731, se ha mantenido intacta; el agua dejó de correr en 1958, cuando se canalizó el río, y volvió en 2011 a sus 6,7 millas tras décadas de restauración.

El ganado fue la otra gran herencia. Según el Handbook of Texas, en el siglo XVIII los franciscanos fueron los principales ganaderos de la provincia, con sus ranchos en el valle del río San Antonio hasta La Bahía, Goliad. En 1787 se celebró un gran rodeo en el que se capturaron y marcaron más de 7.000 reses. La indumentaria, los aperos, las sillas de montar, el arreo a caballo, las técnicas de lazo, la terminología, los precedentes legales y las asociaciones ganaderas españolas influyeron en los primeros ganaderos angloamericanos de Texas.

De las ruinas al Patrimonio Mundial

Las misiones se secularizaron entre 1793 y 1824 y vivieron décadas de abandono. La restauración de San José empezó en 1933. El 10 de noviembre de 1978 se creó el San Antonio Missions National Historical Park, con Concepción, San José, San Juan Capistrano y Espada, y el arzobispado siguió usando las misiones como parroquias activas.

El 5 de julio de 2015 la UNESCO declaró Patrimonio Mundial el Álamo y las misiones del parque. Fue la primera declaración de este tipo en Texas y una de las veintitrés de los Estados Unidos en ese momento. Con el nuevo sendero Mission Reach, que une el centro de San Antonio con las cuatro misiones, las visitas al parque pasaron de 521.705 en 2013 a 1.395.337 en 2014.

Lo que dejó la Texas española

La ocupación española sin interrupción de Texas duró de 1716 a 1821: 105 años. Pero su herencia, dice el Handbook of Texas, afecta a la vida de prácticamente todos los texanos. Cientos de ciudades, condados, ríos y arroyos llevan nombres españoles; 42 de los 254 condados tienen nombres hispanos o derivados. El Llano Estacado, las montañas de Guadalupe y la isla del Padre recuerdan a los exploradores que cruzaron Texas antes de que los ingleses se asentaran en la costa atlántica. Los texanos deben al derecho castellano la adopción, la protección de los bienes esenciales frente a los acreedores y el régimen de gananciales; bajo la ley castellana, las mujeres podían tener propiedades a su nombre.

Y está la lengua. Según la American Community Survey 2024, 8.272.577 texanos de cinco años o más hablan español en casa, de un total de 29.339.082. Los hispanos o latinos son 12.602.305 de los 31.290.831 habitantes del estado, y 130.141 texanos declaran un origen español.

Si te instalas en Texas, cada vez que tomes la State Highway 21 recorrerás buena parte de la ruta que trazó Zivley sobre El Camino Real. La historia de los primeros vecinos civiles de esa ciudad, llegados de Canarias, la cuenta el artículo sobre los isleños canarios. La de la Florida está en San Agustín 1565 y la Florida española. Y el resumen, en El Texas y la Florida españoles.

Sebastian Sauerborn
Sebastian Sauerborn
Fundador de Mount Bonnell Advisors, Austin, Texas
10 min de lectura · Actualizado: octubre de 2026