Los isleños canarios, de San Antonio a Luisiana

El 9 de marzo de 1731, tras cruzar el Atlántico y recorrer a pie el camino desde Veracruz, un grupo de canarios llegó al presidio de San Antonio de Béxar. Eran cincuenta y seis personas. Cinco meses después, el 1 de agosto, eligieron a su primer alcalde y formaron el primer gobierno civil organizado de Texas. Medio siglo más tarde, otros dos mil isleños cruzaron el Atlántico hacia la Luisiana española y fundaron pueblos en los pantanos del Misisipi. Esta es la historia de los canarios que ayudaron a construir el sur de los Estados Unidos.

Cuatrocientas familias que fueron dieciséis

La idea nació de un problema de dinero. Mantener un asentamiento puramente militar en Texas costaba caro. El 14 de febrero de 1719, el marqués de San Miguel de Aguayo propuso al rey de España trasladar 400 familias de las islas Canarias, de Galicia o de La Habana para poblar la provincia de Texas. El plan se aprobó y se pidió a Canarias que aportara 200 familias; el Consejo de Indias propuso enviar 400, vía La Habana y Veracruz.

La realidad fue más modesta. Hacia junio de 1730 habían llegado a Cuba veinticinco familias, y diez se habían enviado a Veracruz cuando llegó desde España la orden de detener el traslado. Ese pequeño grupo, dirigido por Juan Leal Goraz, siguió camino por tierra hasta San Antonio. Por el camino hubo bodas, y al llegar eran quince familias; cuatro solteros formaban una decimosexta "familia". En total, cincuenta y seis personas.

Hidalgos en la frontera

Los recién llegados no venían con las manos vacías. Según el Handbook of Texas, como primeros pobladores tenían derecho a formar un gobierno municipal, a recibir generosas concesiones de tierra y a llevar el título de hidalgo. Los problemas de logística, la hostilidad de algunos pueblos indios y su poca experiencia en la frontera hicieron que el capitán Juan Antonio Pérez de Almazán los instalara junto al presidio, que existía desde 1718.

Así nació la villa de San Fernando de Béxar, la actual San Antonio, entre el río San Antonio y el arroyo de San Pedro, al este del presidio. Se llamó así en honor del heredero del trono español, el futuro Fernando VI. Fue el primer asentamiento civil con carta de fundación de Texas, y el 1 de agosto de 1731 los colonos eligieron a Juan Leal Goraz primer alcalde.

La plaza y la iglesia

El 2 de julio de 1731, siguiendo las instrucciones del gobierno español para los canarios, el capitán Pérez de Almazán trazó la plaza central de la villa. La iglesia debía ocupar el lado oeste de esa plaza, que el Handbook of Texas considera el centro de San Antonio.

Mientras se construía la parroquia, los inmigrantes y las familias del presidio oían misa en la capilla del presidio o en la misión de San Antonio de Valero. La primera piedra de una iglesia de piedra se colocó probablemente el 11 de mayo de 1738. En 1748 el virrey aprobó una donación de 12.000 pesos para terminarla, y se contrató a dos artesanos de San Luis Potosí, el maestro cantero Gerónimo de Ibarra y el labrante Felipe de Santiago. Ibarra la terminó en 1755. Como patronos, la comunidad eligió a la Virgen de la Candelaria y a Nuestra Señora de Guadalupe, además del patrón oficial de la villa, San Fernando, el rey Fernando III de Castilla.

La iglesia se reconstruyó a partir de 1868 con una nave neogótica y fue consagrada en octubre de 1873. Con la creación de la diócesis de San Antonio en 1874 se convirtió en catedral. En 1831 se casaron allí James Bowie y Úrsula de Veramendi, y el 13 de septiembre de 1987 la visitó el papa Juan Pablo II. Según el Handbook of Texas, muchas de sus misas se celebran en español.

Labradores convertidos en rancheros

La llegada de los canarios no fue sencilla para nadie. Alteró la comunidad del presidio, formada por hombres de la frontera mexicana, soldados y sus familias, sobre todo por la propiedad de la tierra y del agua. Pero pronto los solteros entraron al servicio del presidio y los demás tejieron lazos familiares y de negocios con la población que ya estaba allí. Eran labradores del Viejo Mundo y tuvieron que aprender a vivir en la frontera.

Aprendieron bien. A finales del siglo XVIII, cuando el comandante general Teodoro de Croix declaró propiedad del rey todo el ganado salvaje sin marcar, los rancheros de San Antonio dieron la batalla legal. El joven Juan José Flores viajó a Chihuahua para defender su causa, y el documento resultante, conocido como Memorial de San Fernando, sostenía que el ganado sin marcar pertenecía a los rancheros, especialmente a los canarios, de cuyas reses descendía el ganado salvaje.

La villa creció despacio. En 1750 vivían en la villa y el presidio unos 500 pobladores; a finales del siglo, el triple. Entre 1773 y 1824 San Fernando fue la capital de la provincia de Texas.

Un orgullo que pasa de generación en generación

Con el tiempo, dice el Handbook of Texas, ser descendiente de canarios se convirtió en motivo de orgullo para buena parte de la población de San Antonio. María Rosa Padrón fue la primera niña nacida en San Antonio de ascendencia canaria conocida. Varias de las familias antiguas de la ciudad descienden de los colonos canarios. En 1971 se colocó en la Plaza Mayor, Main Plaza, un marcador histórico de Texas en honor de los canarios, y a finales de los años setenta nació la Canary Islands Descendants Association para promover su historia, conservar los documentos y difundir el legado de las dieciséis familias originales.

Luisiana: los isleños de San Bernardo

La segunda gran emigración canaria a lo que serían los Estados Unidos fue a Luisiana, que entonces era española. Según la enciclopedia 64 Parishes, del Louisiana Endowment for the Humanities, en 1778 el gobierno español quería reforzar la presencia española en una Luisiana poblada sobre todo por franceses y defender Nueva Orleans de posibles invasores. Ofreció a los canarios dinero, tierras y apoyo para trasladarse, y muchos aceptaron para escapar de la sequía y de las plagas de langosta.

El primer barco, el Santissimo Sacramento, zarpó hacia Luisiana en julio de 1778, y le siguieron otros siete. En total llegaron unos dos mil canarios, la mayoría entre 1778 y 1783.

Cuatro pueblos, uno superviviente

El gobernador Bernardo de Gálvez los repartió en cuatro asentamientos nuevos: Galveztown, cerca de Bayou Manchac, al sureste de Baton Rouge; Barataria, en la actual parroquia de Jefferson; Valenzuela, en Bayou Lafourche, junto a Donaldsonville; y San Bernardo, en la parroquia de St. Bernard. Gálvez eligió los lugares por su valor militar y no por lo habitables que fueran, y las enfermedades, los huracanes y las inundaciones acabaron pronto con los dos primeros. Solo Valenzuela y San Bernardo llegaron al periodo estadounidense, y St. Bernard es el único que conserva su nombre original y una identidad isleña propia.

Gálvez, por cierto, dejó su nombre también en Texas. Según el Handbook of Texas, José de Evia, que cartografió la costa texana en 1785, llamó a la bahía de Galveston así en honor de Bernardo de Gálvez, entonces virrey de México.

En la batalla de Nueva Orleans

Poco después de que Luisiana pasara a los Estados Unidos, los isleños de St. Bernard tuvieron su prueba de fuego. En diciembre de 1814 las fuerzas británicas entraron por el lago Borgne y saquearon pueblos y ganado camino de Nueva Orleans. El general Andrew Jackson organizó a toda prisa una fuerza de soldados y civiles que, según las listas de alistamiento, incluía a muchos isleños. Defendiendo sus casas, ayudaron a ganar la batalla del 8 de enero de 1815 y confirmaron su nueva identidad de estadounidenses.

Del campo al pantano

La mayoría de los isleños había llegado como agricultores, pero aprendieron a vivir del entorno: la pesca y la caza con trampas de visones, ratas almizcleras y nutrias en las marismas. Su aislamiento geográfico y su fuerte cohesión social, explica 64 Parishes, les permitieron conservar su cultura durante dos siglos, a pesar de huracanes, guerras y la americanización.

Tras la Segunda Guerra Mundial muchos se marcharon, el uso del español y del dialecto isleño retrocedió y la cohesión empezó a debilitarse. Pero llegó la reacción. En 1975 el historiador Frank Fernandez fundó la Los Isleños Heritage and Cultural Society, y en 1980 abrió el Museo de los Isleños en una casa criolla construida hacia 1840 por Vicente Núñez de Villavicencio. En 1996 se creó también la Canary Islanders Heritage Society of Louisiana, en honor de los isleños de Valenzuela que se trasladaron a Donaldsonville y Baton Rouge.

Décimas, encaje y caldo

Entre las tradiciones isleñas mejor conservadas, según 64 Parishes, están las décimas: canciones populares, a menudo satíricas, con estrofas de diez versos cantadas a capela en español. Su intérprete más destacado fue Irván Pérez. Los artesanos de la comunidad tallan señuelos de pato, construyen maquetas de barcos y tejen encaje de Tenerife. Y en el recetario de la sociedad cultural, publicado en 2000, está el caldo, una sopa de judías y verduras con jamón o cerdo en salazón.

En 2005 el huracán Katrina destruyó Delacroix Island, el centro tradicional de la vida isleña en St. Bernard, y con ella el museo y muchos documentos y recuerdos familiares. En 2009 abrió un nuevo edificio. La comunidad celebra sus raíces cada año con fiestas, desfiles y un museo con casas de época, chozas de palmito, mapas y trajes.

Dos orillas, una misma historia

Los canarios de San Antonio y de Luisiana cuentan la misma historia en dos versiones. Gente de islas pequeñas que cruzó un océano porque la Corona les prometía tierra, que llegó a un lugar que no conocía y que, a pesar de todo, se quedó. Sus descendientes han creado asociaciones para que su apellido y su historia no se pierdan.

Si vienes de Canarias, o de cualquier rincón de España, piensa en esto: el primer alcalde del primer gobierno civil de Texas fue un canario, Juan Leal Goraz. Para el contexto de aquella Texas española, lee Las misiones de San Antonio y El Camino Real de los Tejas; para la Florida, San Agustín 1565 y la Florida española. El panorama completo está en El Texas y la Florida españoles.

Sebastian Sauerborn
Sebastian Sauerborn
Fundador de Mount Bonnell Advisors, Austin, Texas
10 min de lectura · Actualizado: octubre de 2026